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LAGUNA RAPAGNA

Participantes
Gerardo Campoblanco
Magaly Suárez
Jaime Basaldúa Percy Rodríguez


Por Percy Rodríguez
Domingo 26/03/06


El grupo para esta caminata prometía ser numeroso pero por distintos motivos uno a uno fue cancelando su participación hasta hacer peligrar la salida. El resultado final, Gerardo, Magaly, Jaime y yo fuimos los elegidos por fuerza mayor para realizar esta salida de preparación para semana santa. San Mateo fue nuestro punto de encuentro y cobijo la noche del sábado 25, pasamos el sábado en el conocido Hostal Patrón, amigo de montañeros.
Coincidimos esa noche con un grupo de caminantes de Andex y entre ellos un viejo conocido de la montaña, Jesús, quien nos informó que también harían la ruta de Rapagna.
A las seis de la mañana del domingo las actividades empezaron en ambos grupos, el clima no era el mejor, la mañana se mostraba nublada y el cielo con ganas de soltar su lluvia. Minutos más tarde las relaciones públicas no se hicieron esperar y los dos grupos decidimos fletar dos station wagon para que nos lleve y nos regresen de Río Blanco, punto inicial del trekking.
7.15 am y ya estábamos en el punto de partida aún con dudas acerca del clima y como nos trataría ese día. Luego de las fotos de rigor emprendimos el camino, ancho y amable ese primer tramo, con los cerros fuertemente verdes y una brisa nada fría considerando que ya estábamos a 3550 msnm.
La gente de Andex empezó a marcar el paso y al cabo de 15 minutos teníamos a los 11 caminantes por todo el cerro, distanciados en pequeños grupos o parejas, viviendo cada uno su competencia personal en la montaña.
35 minutos de ascenso parejo e hicimos el primer descanso para volver a juntar al grupo, uno por uno iban llegando, luego de unos minutos todo el grupo de Andex partía nuevamente por el camino, Jaime y yo nos quedamos un rato más esperando a Gerardo y Magaly que aun no aparecían en la última curva que podíamos divisar. Unos minutos más y aparecieron, les hice unas indicaciones a la distancia para que nos sigan y asintieron. Otros 35 minutos más y tuvimos un segundo descanso, esta vez rodeados de una manada de llamas que posaba sin timidez para nuestras cámaras. Nuevamente el grupo se iba reintegrando uno a uno pero esta vez además de Gerardo y Magaly, un integrante de Andex no llegaba a juntarse nuevamente. Había que partir porque el frío es cruel cuando estás mucho tiempo sin caminar, a pesar de eso, Jaime y yo nuevamente nos quedamos unos minutos más tratando de avizorar a nuestros compañeros los cuales no daban señales de vida pero sabían que tenían la opción de esperarnos en el camino a que volviéramos o emprendieran el regreso, total, uno siempre debe ser consciente de sus límites. No aparecieron ellos pero Pedro, el integrante de Andex se hacía presente, abajo, pequeño, confundiéndose con las rocas.
Pies a la obra nuevamente, esta vez ya no habrían más descansos, la ruta a lo lejos se veía con un tramo final bien empinado, antes de la laguna, pero no hay camino que no acabe y este acababa a los pies de la laguna. Cuando llegué a la laguna, dos andexianos ya descansaban plácidamente y le daban curso a sus alimentos.
La laguna siempre hermosa nos recibía con su color azul oscuro y sus vientos helados, alrededor los cerros aun tenían la nieve que había caído probablemente la noche anterior. Tomé algunas fotos no tan entusiasmado pues faltaba el elemento esencial, la luz, el sol, solo de a ratos parecía que iba a vencer a las nubes grises que lo cubrían y lo logró por apenas unos minutos. Los caminantes fueron llegando cada uno satisfecho de estar allí pero Gerardo, Magaly y Pedro aún no aparecían. Decidimos tomar un descanso bien merecido cuando a los pocos minutos llegó otro caminante pero no de nuestro grupo. Era un integrante del Club andino quien nos informaba de la posición de nuestros amigos, todavía les faltaba mucho pero lo que me gustó fue oír que aun seguían subiendo, cuando estás cansado la opción de abandonar se hace gigante y es una tentación muy grande pero nuestros compañeros, tercos ellos, seguían ascendiendo lejos y a paso lento pero ascendiendo.
Demoramos un promedio de tres horas en subir a Rapagna y estuvimos media hora descansando. Cuando las nubes dieron señales de completa victoria contra el sol, decidimos regresar. Las gotas esporádicas de lluvia eran un preámbulo para lo que se venía y no parecía nada bueno ya que nuestra conocida amiga neblina subía de la quebrada como si fuera un enorme incendio forestal. Unos 5 minutos de descenso y dimos con Pedro, tan cerca y tan lejos, al borde de sus energías, había que volver con él nada más, siempre puedes ganar una segunda oportunidad.
Y como yo soy como un gato que no le gusta andar mojado, empecé un descenso rápido, seguido por Jaime, unos 20 minutos de descenso y dimos con nuestros compañeros Gerardo y Magaly que subían despacio pero contentos, yo esperaba más bien rostros sin ganas. Analizando lo que faltaba y la eminente lluvia, ellos también decidieron volver con nosotros. Acordado esto, Jaime y yo, seguimos nuestro paso de descenso anti-humedad y llegamos a Río Blanco casi justo a tiempo, unos minutos después la lluvia simplemente se dejó venir con rayos y truenos incluidos.
En la comodidad bajo techo de un restaurante esperamos a todos los integrantes algo mojados pero sanos y salvos. Llegaron las station wagon que nos regresaron a San Mateo y de allí la despedida con Andex y a tomar un interprovincial a Lima en busca de comida casera y pensando ya en el San Andrés, nuestro próximo punto de entrenamiento.

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