»Inicio
»Objetivos
»Integrantes
»Salidas
»Galería
»El Foro
»Contáctanos
»Enlaces
 
 
 
 
 
 
 
 

Esta página se ve mejor en Internet Explorer 6.0 o superior a 1024x768 px con tamaño de fuente mediana.


HUAYLLAY- CERRO DE PASCO

Participantes
Hugo Marcelino
Percy Rodríguez

Por Percy Rodríguez.

Viernes 01/09/00:

El bus de la empresa Junín salía a las 10pm (S/15 el pasaje). Hugo llegó primero, luego yo. Esta vez solo viajaríamos los dos, ya que el miércoles pasado el grueso del grupo se fue a las cascadas de Songos. El carro partió a las 10:10pm. Viajábamos disfrutando de la película (genial Robin Williams haciendo de un niño de 12 años con apariencia de adulto) y de la terramoza.

Por Hugo Marcelino.

Sábado 02/09/00:
Apenas llegamos a Cerro de Pasco a las 6:00AM nos dispusimos a buscar un vehículo que nos llevara hasta el pueblo de Huayllay, donde supuestamente se iba a realizar el Rural Tour. Estuvimos preguntando alrededor del terminal de buses y nos decían que salían carros a las 9:00 o hasta más tarde, pero sin dudas no éramos los únicos que buscábamos ir al Huayllay, así que algún chofer se animó a sacar su cartelito y llevar a toda esa gente deseosa de llegar hasta allá por sólo S/. 3 Mientras esperábamos a que se llenara el carro decidí ir a buscar algo de comer y cerca del paradero de combis encontré un restaurante que vendía un desayuno (calentado, café y dos panes) a sólo S/.1,50, pero como sólo quería café me lo dejaron a S/.0,50 incluido los dos panes que por cierto estuvieron riquísimos. Luego de casi media hora de esperar a que se llenara el carro emprendimos la marcha hacia nuestro destino a las 7:20am. El carro pasea por toda la ciudad antes de salir a la carretera rumbo a Huayllay, así que tuvimos la oportunidad de apreciar un poco de sus calles y de su gente que por cierto son muy amables, además de la veta a tajo abierto que está en medio de la ciudad y que parece va a llegar hasta el mismo centro de la tierra. Luego de casi 2 horas de viaje llegamos hasta Canchacucho, que es un pueblecito que se encuentra antes de llegar a Huayllay y que era el lugar donde se iba a realizar el Rural Tour. Decidimos llegar hasta el final así que fuimos hasta la localidad de Huayllay. Luego de bajar nuestras cosas decidimos buscar un lugar donde desayunar y nos dirigimos hacia la pintoresca plaza del pueblo, lugar donde le dimos curso a nuestros helados panes. Satisfecho ya nuestro hambre deliberamos sobre si quedarnos en ese pueblo o si ir hacia Canchacucho y buscar albergue allí, luego de una sesuda discusión nos decidimos por lo segundo, así que mochilas arriba caminamos hasta allá. Luego de evadir la polvareda que dejaban a su paso los carros que iban y venían entre ambos lugares, las llamas y ovejas que pastan en los cerros y dejando atrás el característico sonido que distingue la llegada a este pueblo producida por las turbinas de una central hidroeléctrica, fuimos dejando atrás a Huayllay. Fue una bonita caminata, con paisajes variados, que contrastaban con el bosque de piedras como fondo. Camino a Canchacucho pasa un río de color ¡¡naranja!! que contrastaba de manera curiosa con el paisaje verde que nos rodeaba, pero que inmediatamente dedujimos que era el desagüe de algunas minas de allí y que suponemos les importa muy poco lo que le hacen al ecosistema. Finalmente llegamos a nuestro destino, nos demoramos casi 4 horas en llegar hasta allí, y luego de buscar a un amigo que nos invitó al festival, encontramos albergue en la casa de la Sra. Clara que luego de cobrarnos por adelantado S/. 5 por persona nos guardó las cosas. Luego de separar provisiones, agua y ropa para el frío decidimos empezar a realizar los circuitos que pudiéramos (ilusos!!!) pero finalmente decidimos llegar a buscar la figura del elefante. Empezamos paseando un poco por la feria donde vendían comida (pachamancas, trucha frita, pollo frito, cabrito al palo), ropa, recuerdos y demás cosas, además de escuchar a las bandas de música y de ver un curioso rodeo en donde lo único bueno fueron los caballos que realizaban diversas cabriolas que divertían mucho a la gente que observaba a los avezados "cowboys" canchacuchinos (estará bien dicho??), así que siguiendo nuestro instinto nos dirigimos hacia la parte norte del Bosque de Piedras. Debo confesar que fue la primera vez que estuve en un bosque de piedras y lo que vi superó largamente lo que creía o suponía, las formas que en ella se pueden observar son alucinantes, si alguien posee una poca de imaginación es casi seguro que se va a divertir mucho buscándole una forma o un nombre a cada extraña forma que se yerguen a lo largo de todo el bosque de piedra. Superada mi admiración y continuando el camino empezamos a errar por diversos lados tratando de hallar la mencionada figura, a la que íbamos llegando de a pocos gracias a la información que pedíamos a las personas con las que nos cruzábamos, que por cierto no eran muchas, así que seguíamos nuestro instinto, cuando de repente el mío me falló, mientras caminábamos me distraje y sin querer (¿quién va a querer??) me metí en un pequeño pantano, y si no fuera por un felino salto de gato gordo me hubiera mojado en serio, aunque la verdad mojé las medias, los zapatos y un poco de mi pantalón. Debo de reconocer que me avispé en un instante, pero de que no debió de pasar, no debió de pasar. Queda para la experiencia y para el recuerdo que se debe de tener mucho cuidado al caminar por un territorio que uno empieza a conocer, que debe, en la medida de lo posible, el usar un bastón para evitar percances y que nunca, pero nunca meterse a un pantano!!!. Luego de las respectivas risas y malos pensamientos conseguimos llegar hasta la meta que nos propusimos, hasta el impresionante Elefante, que valgan verdades se ve mejor de atrás que de adelante. Luego de contemplarlo y fotografiarlo, optamos por regresar al pueblo, lo que curiosamente hicimos en menos de media hora. La verdad es que caminar con los pies mojados no tiene mucha gracia. Llegamos a la casa y cuando llamamos a ella la Sra. Clara no estaba, así que esperamos... nos sentamos... bostezamos... nos dio frío... y con la paciencia que nos caracteriza optamos por ir a buscar y a traer, arrastrando si era posible a la amable señora que nos aseguró que nos iba a esperar. Luego de superado el problema yo opté por cambiarme de medias, y luego de acomodarnos como pudimos en un cuartito lleno de cosas, recuerdos de familia, y muchas cosas de ferretería optamos por comer algo y luego de acomodar los sleepings sobre pellejos de carnero que la Sra. Clara muy amablemente nos ofreció nos rendimos en brazos de Morfeo, esperando levantarnos a las 10pm para poder ver las fogatas que se iban a armar, además de los castillos que iban a quemar. Llegada la hora, nos forramos como momias antes de salir y cargados con linternas y cámara fotográfica nos lanzamos hacia afuera, parecía un frigider, que luego dominamos. Llegamos a la feria y para mala suerte nuestra ya habían quemado un castillo, sólo faltaba uno, así que nos quedamos esperando que lo hicieran. Fue un espectáculo agradable ver como se quemaba el castillo al son de la banda que no sabía ya que tocaba (tanto trago pues!!), la gente bailaba alrededor y algunos curiosos muy cerca al castillo, además de la gente que se calentaba en torno a las fogatas. Acabado el espectáculo y luego de saborear un rico emoliente nos fuimos a descansar.

Por Percy Rodríguez.

Domingo 03/09/00:
El día empezaba a las 6:30am, rezagos de sueño y bastante frío. Luego vino el desayuno, después empacamos las cosas y las encargamos con la dueña de la casa. Era hora de dirigirse a la feria para ver en que andaban por allí. A las 10:45 partimos al noroeste del bosque de piedras. Íbamos en busca de la laguna Japurin pero no quisimos hace el camino normal que consiste en llegar al pueblo de Rumichaca y luego continuar por el río Conoc. Nosotros íbamos a llegar a Japurin entrando por el mismo bosque de piedras, cruzando los bloques de rocas por las partes mas accesibles. Y así fue, atravesamos el noroeste del bosque pero nos faltó solo un detalle, no encontramos la bendita laguna. En fin, nos divertimos bastante entre todas esas formas de murciélagos, elefantes, búhos, torres, serpientes, tortugas, cóndores, incas y demás formas que pudimos imaginar. Volviendo a Canchacucho asistimos a los eventos de escalada, doma de caballos, corrida de toros, concurso de hilado, bailes de la región, carrera de caballos. El maestro de ceremonias comunicaba por los altavoces que no nos moviéramos porque a las 5pm habría pantalla gigante para ver el Perú- Argentina. Ilusos, nosotros le creímos . Ya corría las 5:20 y nada de nada, luego nos enteramos que solo era una inocente broma, los cerreños nos hicieron cholitos. Resignados por lo ocurrido no nos quedaba otra cosa mas que tomar el carro de regreso para Cerro, y parece que no solo nosotros lo pensamos así, pues casi toda la gente pugnaba por subir a los pocos buses y camionetas que se encontraban en el pueblo. En un segundo se llenaron todos los carros, había que esperar que viniera otro carro o viajar en el techo de una custer. Tuvimos que viajar en el techo a pesar del viento frío de la puna. Como ya se imaginaran el viaje fue algo helado, pero fuimos premiados con una vista magnifica de la puesta del sol, el carro se desplazaba rápido y el viento era inclemente pero ese atardecer lo compensaba todo. Llegamos a Cerro solo para ver perder a Perú una vez mas. Compramos los pasajes de vuelta para el lunes a las 7:30am, encontramos alojamiento y Cerro de Pasco, ciudad minera, ya pintaba su cielo de carbón.

Por Hugo Marcelino.

Lunes 04/09/00:
¡¡Gracias a Dios no caímos de la cama que estaba más alta que una mesa!!. Ya repuestos del cansancio y con hambre de león, despertamos a las 6:30am, así que nos lavamos imaginariamente las caras y salimos en busca del ansiado desayuno que llenara, aunque sea en algo, nuestros vacíos estómagos. Nos despedimos del hotel y enrumbamos hacia el restaurante del que les hablé, en el que parece que la inflación hizo efecto, ya que nos cobraron por el café y los panes S/.0,70. Terminado nuestro seudo desayuno, y viendo que ya se acercaba la hora de abordar el bus, fuimos hacia el terminal, donde estaba estacionado un ómnibus que pensamos era el que nos transportaría de regreso. Pensamos que nos habían cobrado menos por un servicio que era por demás evidente que costaba más caro, así que regodeándonos en nuestra suposición entramos a la agencia y nos topamos con unas caras (de las personas que trabajaban allí) de curiosidad y medio avergonzadas. Preguntamos por el bus de las 7:30am y nos dijeron sin ningún desparpajo que había adelantado su salida a las 7:00am, cuando recuperamos el sentido de la realidad, ya había llegado la señora que nos vendió el pasaje, luego de discutir y de poner claramente en alto nuestra posición, que la Constitución dice que.. y que Ud nos dijo que... y como es posible que... y ya que no nos pudieron convencer que pagando unos soles más viajaríamos tranquilos, con terramoza y todas esas cosas (ya nos la habían hecho al venir) llegó a la salomónica decisión de devolvernos el dinero, claro está, luego de reprender a sus ayudantes quienes habían originado este problema al decirle al chofer "que se podía ir nomás" (sic). Así que desembarcados no nos quedó otra que buscar otro bus, el cual encontramos en menos de lo que canta un gallo. Pagamos lo mismo que íbamos a pagar en la otra agencia así que nos trepamos al bus y allá vamos Lima!!!. Grande fue nuestra sorpresa al notar que el chofer nos paseaba por la ciudad esperando a que haya más gente que suba a su carro. Luego del paseíllo, enrumbamos hacía Carhuamayo, en donde se realizó otro trasbordo de gente (media hora más de espera), la cual se realizó en medio de bultos, llantos de niños, vídeos cortados de películas y aguamarinas y demás cosas que hacían del pobre bus una miniferia. Superado esta parada enrumbamos a Lima, por fin allá vamos Lima!!!, mentira otra vez, llegamos a Junín donde ocurrió lo mismo que en Carhuamayo, pero como que ya estábamos acostumbrados, así que con paciencia de monje budista a disfrutar el momento. Ahora si nos enrumbamos a nuestro destino, apreciando la belleza del paisaje, como las lagunas de Junín, el monte Meiggs que está muy cerca de Ticlio, lugar turístico a 4816msnm,lugar en donde la terramoza (si tenía !!) nos ofreció muy cortésmente una bolsita "salvadora" en caso uno sienta que se le viene... el mundo!, . Luego de una parada y de soportar un infame calor logramos llegar a Lima con la alegría de haber soportado como una penitencia el viaje. Hasta la próxima salida!!!!






























 

Rastros © desde 1998
»»Diseñado por Percy Rodríguez, percyrod@gmail.com
Efecto 3 Mensaje