ASCENSION AL NEVADO HUAMASHRAJU
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Participantes |
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Sergio Ramírez |
Percy Rodríguez |
...siguiendo la senda con la mirada, vieron las montañas, y sus ojos se llenaron de horizontes blancos...
Por Percy Rodríguez.
Lunes 23/07/01:
Esta fue una salida planeada al presentarse la oportunidad. Sergio viajaba a Huaraz a realizar unas gestiones extra andinistas y un par de días antes me pasó la voz de lo que tenía en mente: el nevado Huamashraju. No lo pensé dos veces y ya nos encontrábamos en el bus con destino a Huaráz el domingo a las 10pm. Eran las 6am cuando llegamos, la ciudad aun estaba algo oscura y desolada. Rápidamente fuimos en busca de un albergue, en este caso sería " La Posada Azul", lugar agradable y cómodo (S/10). Este día lo dedicaríamos a la aclimatación, aprovisionamiento de alimentos, alquiler de equipo, conseguir arriero para trasladar el material y algo de vagancia por la ciudad. En la tarde hicimos un trekking agradable hacia el mirador de Rataquenua, como para ir entrando en calor. En la noche, reunidos con unos amigos de Sergio, guías de alta montaña , nos enteramos de que dos andinistas alemanes cayeron de una de las paredes del Artesonraju y que tres grupos que intentaban escalar el Huascarán descendían al campo base por problemas con el clima, lo mismo sucedía en el Chopicalqui. Esos incidentes no pudieron mellar nuestro entusiasmo para el día de mañana.
Martes 24/07/01:
Tomamos el transporte con destino al pueblo de Paquishca a las 6:30am. Solo unos 20 minutos separan a Huaráz con este pueblo, punto de partida para la aproximación al nevado Huamashraju. En Paquishca ya nos esperaba el arriero Marco y su no muy cooperativo burro. Rápidamente cargó las mochilas y emprendimos camino rumbo al campo base. Luego de una hora y media de camino, entramos en el pueblo de Jancu, desde allí ya podíamos visionar nuestro objetivo. Pasado este pueblo viene la pesada subida hasta un abra de 4250msnm. Y al parecer al burrito también le pareció pesada pues a mitad del camino se plantó y no quiso moverse mas, de manera que Marco tuvo que descargar las mochilas y nos tomamos un descanso obligatorio de 40 minutos. Recuperadas las fuerzas del animal (y las nuestras de paso) proseguimos la marcha. Eran la una y media cuando llegamos al campo base a 4500msnm. Luego amablemente Marco nos informa que ha llegado el final de su jornada y que si queremos podemos seguir avanzando al campo morrena a 4750msnm. Continuando con su amabilidad, dejó su burro estacionado por allí y decidió ayudarnos con una mochila (obra de su amabilidad y los 10 soles extras que le dimos). Convertido ahora en porteador, Marco nos hizo llegar al campo morrena a las 3 de la tarde, estábamos justo encima de la laguna Azulcocha, aunque en la carta nacional del ING figura con el nombre de Huarmi Huañuscca. Una vez establecidos en el campo morrena nos dispusimos a preparar el equipo para el día siguiente, cuando una granizada combinada con lluvia nos hizo permanecer en la carpa. El clima no auguraba nada bueno para la madrugada del miércoles. Nos fuimos durmiendo con el sonido monótono de las gotas cuando caen sobre el cobertor de la carpa.
Miércoles 25/07/01:
Mi despertador sonó a las 4am. Luego del desayuno, que por cierto no probé por no tener hambre -ahora se que hay que comer de todas maneras- nos apertrechamos para empezar el ascenso. A las 5am dejábamos el campamento y armados de dos frontales zoom nos internamos en la base rocosa del nevado. Sergio iba adelante buscando y hallando acertadamente los hitos que nos señalaban vagamente el camino. Por mi parte hacía esfuerzos por seguir a Sergio, con no muy buenos resultados. La morrena iba dando espacio a oasis de nieve entre sus faldas rocosas, indicio que ya nos acercábamos al glaciar. El amanecer nos sorprendió justo cuando adaptábamos los crampones a nuestros zapatos. Las cumbres de los nevados Churup, Vallunaraju y Ocshapalca se encendían justo a nuestro frente. Sin necesidad de los frontales, empezamos el ascenso en nieve, ahora si, con el piolet en la mano y encordados. Apenas iniciando, tuvimos que apretar el paso porque cruzábamos una zona de avalanchas, el aire ya empezaba a faltar, por lo menos a mi. Luego vino una pared algo inclinada y después una larga loma hasta llegar a la arista que era culminada por una cornisa. Debo decir que a este punto llegué exhausto, sin mencionar el dolor de estomago que me aquejaba. Luego me fui mejorando, el paisaje ayudó. Desde este punto uno obtiene excelentes vistas de los nevados Huantsán, Rurec y Cashán. Seguidamente del descanso, tenía que venir el ataque final, la cumbre del Huamashraju con sus 5434msnm nos esperaba, y parece que nos seguirá esperando. No se pudo, o mejor dicho, no pude. Una pared casi vertical de 100 metros, me hizo desistir y Sergio no lo podía hacer solo, necesitaba alguien que lo asegure. A pesar de esto avanzamos un trecho mas, siguiendo una huella de una ascensión antigua hecha por Magno Camones, guía de alta montaña, hasta que la perdimos, eso fue todo, al lado izquierdo del nevado se encontraban un par de grietas bastante visibles. El descenso suele ser fácil en trekking, en la montaña hay que tomar mas de una precaución. Sergio bajaba con crampones y antiboots, pero yo lo hacía solo con crampones y un par de plásticos que hacían las veces de antiboots, motivo por el cual tenía que estar sacando la nieve de mis crampones, he aquí un punto de riesgo para las bajadas: los resbalones. La parte mas critica de la pendiente la hice encordado a una estaca, a manera de rapel, Sergio bajó de espaldas con los piolets técnicos penetrando el hielo. Nuevamente pasamos rápidamente la zona de avalanchas y entramos a la morrena, ahora si, sin crampones. Cerca de las 3 de la tarde regresábamos al campamento. Volví agotado pero satisfecho. El clima a diferencia del día anterior, fue mas benigno, el sol nos reconfortaba.
Jueves 26/07/01:
Día final, retorno a Huaráz. Trekking con todo el equipo hasta el pueblo de Paquishca. Este trayecto nos demoró hasta las 12:30pm, pasando por las bellas quebradas de Shallap y Quilcayhuanca. Ya en Huaráz tomé el bus de regreso a Lima, previo reparador cebiche de chocho. Sergio aun se quedaba en Huaráz para ir a escalar el Mururaju, buena suerte entonces. Volví con menos peso en la mochila, un dolor de rodillas y muchos planes futuros sobre los nevados de la cordillera blanca. |






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