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AÑAY - RUPAC
(La revancha)

Participantes
 
Francisco Ramos
Percy Rodríguez


Esta ruta se hizo algo personal para Francisco y para mi. Es así que acordamos volver para el próximo feriado y a eso de las 2pm nos tenía en su plaza el pueblo de Pállac, pueblo ubicado encima de La Perla de donde empezamos a caminar en semana santa . Solo cargamos agua y nos pusimos en camino porque había que recuperar el tiempo perdido ese día por el viaje de Lima a Huaral y de Huaral a este pueblo. La lluvia empezó a caer apenas comenzamos a caminar, es raro que en esta época llueva, mas aun de tal manera como si fuera el invierno de febrero, intenso y parejo, a los 5 minutos ya estábamos empapados a pesar de los impermeables. El camino ya era conocido, no perdimos mucho tiempo en alcanzarlo y subir abruptamente hacia Añay. Nos tomó tan solo 2 horas en llegar a las ruinas, aquí la lluvia nos dio un descanso. Nuevamente la incertidumbre desde acá, debíamos encontrar un camino o un paso que nos lleve hacia el fondo de la quebrada Quicar. Empezamos a trepar los andenes en las a fueras de Añay, luego de un trecho encontramos un camino que prometía llevarnos a buen destino, lo tomamos. Rápidamente estábamos en el fondo de la quebrada Quicar pero a 3110msnm, eso era demasiado bajo para nuestros planes, había que seguir subiendo pero este camino empezaba a bajar. Ni modo, a volver a hacer camino, empezamos a seguir una pequeña huella que subía fácilmente, luego como a unos 50 metros se hacía mas dificultoso, trepamos el primer obstáculo rocoso, luego el siguiente, al tercero la situación no se veía bien, estábamos ya casi en una pared. Retrocedimos comprendiendo que por ahí no era. La lluvia volvió a caer, ya nos daba igual, no podía mojarnos mas. Retrocedimos mas, vimos otra huella en el monte, la volvimos a tomar. Nos hizo subir unos 80 metros, donde igual que la anterior se trababa en farallones. En ese momento mi pensamiento era "¿otra vez?", creía que siendo casi las 5 de la tarde, nuestro viaje habría de seguir siendo inconcluso como el de la vez pasada, pensamiento muy similar al de Francisco. Haciendo un último esfuerzo, Francisco empezó a tomar un camino que subía por una pequeña quebrada con caída de agua. Esta quebrada húmeda había formado a su alrededor un pequeño bosquecillo de árboles medianamente grandes y vegetación tupida. Subíamos lento, buscando los pasos menos poblados de vegetación, en un momento tuvimos que subir arrastrándonos porque no había otro modo, a propósito a esto debo decir que entre el viaje de semana santa y este, mi matra ha quedado inservible ya. Eran un poco mas de las 6pm cuando vimos que la quebrada se abría dejando ver un claro y los cerros que nos rodeaban, habíamos llegado a nuestra zona de campamento ese día. Solo nos quedaban unos minutos de luz natural, lo aprovechamos para armar la tienda y ponernos ropa seca. La cena fue rápida, y con lo poquito de visibilidad que nos daba la noche, hacíamos planes para la mejor manera de afrontar mañana el cerro Curocopac.
Temprano esperábamos al sol para que remedie nuestra ropa empapada. Nos dio todavía a las 7:30am pero no podíamos esperar mucho pues este era el día en que debíamos encontrar el camino final hacia la arista del cerro Curocopac y no sabíamos a ciencia cierta cuanto tiempo nos llevaría eso, teníamos todavía en mente los obstáculos del día anterior. Levantamos el campamento y partimos a las 8am. Aquí encontramos un camino bien marcado que iba rumbo al cerro en mención, así que lo tomamos, pero de la misma manera que el camino a Añay, este se perdía y aparecía, se hacía tenue y se hacía ancho a su antojo, lo perdíamos, lo encontrábamos. Como al medio día luego de muchas dudas, llegamos al punto mas bajo de la arista (3950msnm), según mi idea esto nos aseguraba llegar a Rúpac siguiendo la arista sin salirnos de ella. Así lo hicimos, alcanzamos el punto mas alto del cerro (4045msnm) , unos 10 metros de ancho y del lado de Pampas puro farallones y del lado de Añay puras paredes de roca, era como un corredor en lo mas alto de este cerro. Este día ya no hubo lluvia, solo una tenue llovizna, lo que si hubo hasta el cansancio fue neblina, esta nos impedía orientarnos a grandes distancias y los pueblos de La Florida, y Piscocoto no podían servirnos de señales, ni siquiera Añay que ya no lo podíamos ver por el manto de neblina. Pero nosotros lo teníamos en mente, seguir la arista hasta el final, descender hasta los 3600msnm, caminábamos y por momentos no viéramos a mas de 10metros. Luego el terreno se hizo un descenso mas pronunciado y llegamos a unos corrales de ganado, encontramos a las primeras personas en lo que iba desde nuestra salida de Pállac, el día anterior. Al confirmar nuestro buen rumbo, seguimos descendiendo, unos minutos mas tarde y con la niebla encima nuestro, pudimos ver Rúpac. A las 3:30pm entramos en la ciudadela de Rúpac sintiéndonos satisfechos por casi terminar la ruta, faltaba aun bajar a Pampas lo que me hacía medir la distancia, pues yo venía con una torcedura de tobillo minutos antes. La bajada de Rúpac a Pampas es un camino tan ancho que comparado a lo que veníamos caminando parecía una autopista. Luego de 10 horas de marcha entramos en Pampas, dando por finalizada la ruta. En ese pueblo encontramos a un grupo que había venido a conocer Rúpac por la vía convencional, es decir, Huaral - La Florida - Pampas. Ellos contaban con movilidad, así que no hubo necesidad de bajar a La Florida a tomar carro, pasamos la noche en Pampas y volvimos a Lima el domingo muy temprano. Así completamos esta ruta, con mas ganas de llegar que otra cosa.



















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